Pertenece a la línea de compilados "101-in-1" que inundó el catálogo de Nintendo DS en su segunda mitad de vida: paquetes de minijuegos variados pensados para picotear entre géneros sin comprometerse con ninguno en particular, con controles simples adaptados al stylus y a los botones. Hoy funciona como cápsula de tiempo de una época en que el catálogo estaba saturado de estos compilados económicos: no hay gran ambición detrás, pero sigue siendo una manera honesta de matar el tiempo en tandas cortas.
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