Pitfall II: Lost Caverns salió en 1984 para el Atari 5200, con David Crane otra vez al frente del diseño para Activision: a diferencia del Pitfall original, esta secuela elimina el cronómetro y apuesta todo a la exploración de cavernas, minas y ríos subterráneos, con un sistema de reaparición inmediata que suaviza la frustración de los saltos fallidos. Fue, además, uno de los primeros juegos en incorporar una partitura musical continua gracias a un chip de sonido adicional dentro del cartucho. Su diseño de niveles interconectados, sin caminos estrictamente lineales, lo convirtió en un adelantado de mecánicas que recién se popularizarían con fuerza años después, y sigue siendo hoy una de las secuelas mejor consideradas de toda la era de 8 bits de Atari.

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