Es una colección de software de lectura para Nintendo DS que reunió cien obras de dominio público —de Shakespeare a Jane Austen, de Dickens a los cuentos de hadas clásicos— navegables con el stylus como si fueran páginas de un libro. No es un juego en el sentido tradicional, sino una de las tantas apuestas de Nintendo por explorar usos no lúdicos de la consola, en la línea de sus aplicaciones de entrenamiento cerebral y utilidades.
Hoy funciona más como curiosidad histórica que como lector serio: la pantalla del DS es chica y sin luz propia, y cualquier lector digital o el celular hace mejor el trabajo. Pero como pieza de época dice algo sobre la ambición de Nintendo en esos años: convertir la portátil en un dispositivo para todo, no solo para jugar.
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