Final Fantasy IV (1991), dirigido por Hironobu Sakaguchi para Square, marcó un salto narrativo dentro de la serie: personajes con motivaciones y arcos propios, una trama de traición y redención, y el Active Time Battle, que rompió con los turnos estrictos del rol japonés hasta entonces. Es una de las entregas más queridas de toda la franquicia y una referencia obligada de la historia del JRPG; su influencia en el diseño narrativo del género todavía se siente en juegos de rol actuales.

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